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Bases de participación en el Libro Colectivo

Foto: Martina Bertolini
En ¿Por qué llora esa mujer? nos proponemos escribir y editar un Libro Colectivo con narraciones testimoniales de las mujeres que padecieron o padecen algún tipo de violencia (domèstica, ….
Por el hecho de ser mujeres. Ese es el punto de partida para la escritura de la narración. Por lo tanto, cada texto será, en primer lugar, un trabajo de escucha. Escuchar el relato de las víctimas contando su propia historia es el primer paso para escribir los relatos.
Escucharlas, lo resaltamos, incluso varias veces si fuera necesario.
La narración se escribirá siempre en la primera persona de la voz de la protagonista, para que en cada texto aparezca la voz callada de las mujeres. Se admiten narraciones testimoniales sobre la propia experiencia.
En ningún caso se aceptarán textos de ficción.

Los relatos pueden mencionar el nombre real de sus protagonistas, contener una inicial que se corresponda o no con su identidad, o un nombre diferente al nombre real, si la protagonista a…
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Las que lloran, por Silvana Aiudi

Nuestra amiga Silvana Aiudi hizo esta nota para La Vanguardia digital. Allí hablamos del proyecto, del libro colectivo, de lo que fuimos pensando en este tiempo.

Les dejamos el link: http://www.lavanguardiadigital.com.ar/index.php/2017/08/09/las-que-lloran/

Gracias, Silvana.

Elisabeth Rasgido. Testimonio de su prima Julia, por Silvana Aiudi

De la Eli yo me entero cuando la llevaron detenida. No vivo con ella. Me llamó mi tía y me dijo que hubo un allanamiento en la casa de Elisabeth. La policía buscaba una tal Chucky, alias Chucky. Le preguntaron si ella era alias Chucky y la Eli dijo que sí. El oficial tenía una orden de allanamiento y de detención. ¿Sabés qué vamos a hacer? Presentate mañana en la comisaría de Tortuguitas, le dijo el oficial de calle. Entonces ella fue y se presentó porque había una orden. Cuando fue, quedó detenida un tiempo en la comisaría de Tortuguitas y, después, la llevaron a San Martín. Mi prima Elisabeth es analfabeta, no sabe leer ni escribir, también le cuesta hablar. Mi tía me presentó a Carolina Abregú, nos empezamos a mover y, bueno, desde el 23 de diciembre está con arresto domiciliario en la casa. La Eli vive en Grand Bourg, casi llegando a Tortuguitas. Tiene un bebé chiquito y, cuando le pasa algo al bebé, no puede salir, tiene que esperar que llegue alguien por esa maldita pulsera. La a…

Las fotos de Anahí, por Marina Carbajal para Pagina /12

Anahí sonríe tímidamente, bella, con esa flor clara que adorna sus cabellos negros y un ramito entre sus manos, en un jardín, posiblemente del sur del conurbano. En otra foto la vemos sonreír con la boca más abierta, y deja ver sus dientes blancos, ordenados. Esta vez mira a la cámara. Muchas de las personas que lagrimeamos el viernes a la noche cuando supimos que era de ella ese cadáver desenterrado en la reserva de Santa Catalina, y nos dormimos angustiadas, la conocimos a Anahí sólo por esos flyers que la buscaban. Esos miniafiches que nos acostumbramos a recibir por Whatsapp, a circular en nuestros grupos, a postear en FB y en Twitter, casi semanalmente. Las pibas desaparecen. Y las familias las salen a buscar, armando redes de amistades y conocidos en alianza con organizaciones sociales y de mujeres que acompañan, para que la búsqueda llegue a los medios y se potencie la difusión. La palabra “desaparecido” se resignifica en esos flyers en femenino.

Algunas de las chicas que busca…

Katherine, por el colectivo Y que los platos los lave otros

Katherine Moscoso tenía 19 años y vivía en Monte Hermoso, un balneario del sur de la Pcia. De Buenos Aires. El 18 de mayo de 2015 fue al boliche y no volvió a su casa. Durante seis días la familia, junto con la policía, la buscó intensamente. Varias personas dijeron que la habían visto esa noche: en el boliche, saliendo del boliche, volviendo en dirección a la casa o siendo llevada en un auto a Sauce Grande, otro pequeño balneario vecino. El 23 de mayo el cuerpo de Katherine fue encontrado enterrado en un médano, a unas pocas cuadras de su casa. Tenía señales de haber sido enterrada todavía con vida. Tras el descubrimiento del cuerpo, un grupo de gente prendió fuego la Municipalidad de Monte Hermoso, la oficina de Seguridad, la casa del Jefe de Seguridad de ese momento y parte de la Comisaría local. Esa misma noche, un grupo de vecinos fue hasta la casa de Juan Carlos González (Canini), una de las últimas personas que habían estado con Kathy y que la policía tenía bajo custodia, y lo gol…

R, por Anabella Foscaldo

A mi hija nunca se lo conté, le dije que no tenía papá y ella nunca preguntó, hoy tiene 30 años. Nació mi hija y aprendí a quererla después, con el tiempo, al principio no la quería. Me ayudaba mi mamá, mi hermano… se usaba pañal de tela, y empecé a quererla. Nunca hablamos ese tema, es un tabú y me cuesta decirle a ella cómo fue que llegó, creo que para ella va a ser… se va a avergonzar.
Yo tenía 25 años cuando nació y aunque era grande, yo era muy inocente. Fui a un restaurante, me senté a tomar una bebida y él se vino a mi mesa y me dijo si se podía sentar, y no sé si yo era muy tímida  o no sé…, él se sentó y me dijo: “Yo soy fulano de tal, trabajo en tal lado. Yo te puedo conseguir trabajo; vamos, vení conmigo que voy a buscar unos papeles”.
Yo lo seguí, mientras íbamos el tipo me dijo: “Trabajo en la aduana, te puedo conseguir un trabajo ahí”. Me fui con él. Me llevó a una casa, me dijo que él cuidaba esa casa, y bueno… Me hace entrar, cierra la puerta, me lleva hacia una habitac…

El lado más amargo de una relación, por Laura Haimovichi

Un tema lamentablemente tan vigente como el de la violencia de género es abordado en “El sabor”, desde una perspectiva bastante particular. Su productor, Fernando Alvarez, quien además actúa en la obra junto a su mujer, cuenta cómo surgió este proyecto, comprometido con una causa que busca crear conciencia.

¿Cómo y por qué surge la obra “El Sabor”?
Hace aproximadamente 2 años, decidimos con Marcela Haimovichi, mi compañera, construir nuestro propio proyecto teatral, con el que pudiéramos armar una valija y llevarlo adonde fuera necesario. Queríamos hacer algo que nos gustara a los dos y, por mi militancia desde hace ocho años contra la violencia de género, le propuse salir a visibilizar la temática con un hecho teatral. Es un tema en el que hay mucho por decir y el teatro es una gran herramienta para hacerlo. En El sabor hablamos de una violencia que casi no se registra, la psicológica, que es de todos los días, lastima, destruye, anula, bloquea, silencia. Por suerte hay cada vez más m…

Testimonio, Silvina Quintans

El Dr. X no me saludó. Entró a la sala de partos de una coqueta clínica de la Capital Federal, charló con la partera y el anestesista, saludó a mi esposo, y fue directo a la camilla. Empezó su trabajo mientras charlaba de temas triviales con Ana, la partera: el resultado de un partido de futbol, la comida de la noche anterior.
El Dr. X no me dirige la palabra, pero decide inducir el parto con oxitocina porque rompí bolsa hace 24 horas y aún no tengo dilatación. La oxitocina hace su trabajo y las contracciones duelen mucho, ordena que me apliquen la peridural mientras mi esposo me acompaña y masajea mi espalda para aliviarme.
El médico, prestigioso y recomendado por sus pares, me ignora como si fuera un objeto. Me dirige la palabra por primera vez para pedirme que me ponga en posición ginecológica. Practica una serie de maniobras sobre mi cuerpo, introduce la mano por donde debería salir el bebé y saca sangre, líquidos, fluidos que arroja en un recipiente metálico. Nadie me explica nad…