Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de 2018

Ezeiza, Encuentro con Idalina. Por Cecilia Sorrentino

En la combi que nos llevó desde Liniers, cuando Isabel dejaba de darme conversación, yo me perdía mirando a los otros pasajeros. Me detuve en cada adulto, en cada niño. Todos tienen ese programa de domingo: visitar a la mamá, a la mujer, a la hija que está en la cárcel. Recorrí sus bolsones, sus paquetes. En bolsas de residuos -de las de consorcio- cargan artículos de limpieza, papel higiénico, alimentos envasados. En cajas plásticas con tapa llevan el almuerzo: pollo al horno con papas y batatas, guisos, fideos con estofado. Hay paquetes más pequeños con facturas, bizcochuelos. Una torta de cumpleaños. Los niños que llevan un oso o una muñeca bajo el brazo duelen. Idalina y yo no nos conocíamos personalmente. Hablamos por teléfono durante meses, mientras yo escribía su historia para publicarla en ¿Porqué llora esa mujer? El verano pasado completé los trámites que exige el Servicio Penitenciario Federal y el domingo 25 de marzo fui a visitarla al penal de Ezeiza. Me acompañó su amiga I…

"Yo aborté", testimonio por A.

Yo aborté. Aborté y durante el aborto, el médico abusó de mí, aprovechándose de la clandestinidad y de la ilegalidad que ambos estábamos cometiendo, según la ley. Tenía 22 años y aborté sola, porque el hombre que debería haber abortado conmigo se borró económica y afectivamente, del mismo modo que se había borrado de sus dos novias anteriores que también habían resultado en embarazos. Así que tuve que tomar coraje y decirle a mi viejo, temblando de miedo y llorando como un bebé, que me había quedado embarazada y que quería abortar. ¿Por qué a mi viejo y no a mi vieja? Porque desde que empecé a tener vida sexual, mi vieja, una mujer formada en la universidad, artista, muy progre, nunca me habló de métodos anticonceptivos, ni del respeto y el consentimiento durante el acto sexual, ni del placer, ni del cuidado, lo único que me repitió sin parar fue “si abortás, te cagás la vida”. Así que no se me cruzó por la cabeza decirle nada a ella y sí a mi viejo, que es médico, pensando que me iba…

"Ojito con demostrar hombría". Testimonio,por Marina Soldani

Todavía no puedo contar todas las cosas. Pero algunas cosas puedo. Me enamoré de ese hombre que me hablaba de cosas del campo (soy de ciudad). Él siempre tuvo muy claro qué decirme. Y me hizo entrar. La primera vez que me insultó estuve a punto de irme, de dejarlo: todavía no vivíamos juntos, habíamos discutido porque yo no podía salir (estaba con mi hija chiquita, de un matrimonio anterior). Él me miró con odio y lo dijo: “pelotuda”. Agarré la cartera y casi me voy, pero volví a tratar de saber por qué. Me quedé y él ya no se detuvo.
En los siete años que vivimos juntos hubo de todo. Golpes, mudanzas, insultos, un hijo, palizas, patadas en la espalda y en la cara, hijos pequeños de él que vinieron a vivir a casa, amenazas. Una vez me agarró del cuello y casi me mata (vi todo negro, después me soltó). Otra vez, estaban todos los chicos y cuando se distraían él me pegaba puñetazos en la espalda; miraba de costado y vigilaba que no miraran y volvía a pegar; es el recuerdo que más me ato…

Testimonio, por MEL

Hace seis años que soy enfermera neonatal y a medida que fueron pasando los años y fui adquiriendo más conocimientos, comencé a darme cuenta del maltrato con que los obstetras abordan a una mujer y a la hija o hijo que está por nacer.
Me duele y me indigna la violencia obstétrica que se da todos los días por parte de obstétricas, médicos obstetras y anestesiólogos. La violencia se manifiesta hacia los pacientes de muchas maneras: maltrato verbal, forcejeos, fármacos mal indicados que aumentan o disminuyen las contracciones, compresión física para apurar la salida del bebé y niños que nacen prematuramente por cesáreas programadas anticipadamente cuando no existen causas para interrumpir el embarazo.
Sé que es difícil de comprender pero, aunque mi lugar no es el de la paciente, la verdad es que yo, como profesional, me siento una víctima más de la violencia obstétrica ya que teniendo conocimiento de todo lo que sucede con las parturientas y sus bebes, no puedo oponerme y tengo que callarm…