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Tres miradas sobre el asesinato de Belén Canestrari, por María Isabel Rodríguez Osado



Testimonio de su hermana Marcela Canestrari
El miércoles 30 de abril de 2013, pasé por la casa de mi hermana para tomar unos mates, tranquilas, aprovechando a que él no estaba. Belén tenía 26 años, dos hijos, Valentino y Máximo.

Vi llorar muchas veces a mi hermana. Él era muy celoso, no la dejaba que tuviera amigas o saliera, ella venía a vernos a escondidas cuando él no estaba. La llamaba a cada rato para saber qué estaba haciendo y dónde. Ella lo justificaba y nos decía: Viste como es de hincha.

Esa última mañana que nos vimos, yo tenía rasguños en los brazos porque había podado unas plantas; Belén me preguntó: ¿se pelearon con Diego?, ¿te pegó? Le dije: ¿qué estás diciendo?

Ese día no me quedé a comer en su casa como otras veces. Tal vez, si yo me hubiera quedado, me contaba algo, a lo mejor me preguntó eso para sacar el tema.

Como dije, la pareja de Belén era muy celoso, pero nosotros nunca la vimos golpeada. Le pregunté si el jueves siguiente, que era 1 de Mayo, lo podía llevar a Valentino, pero ella dijo que estaba castigado, que Carlos no quería. Yo le dije: ¿Tan grave es lo que hizo? Dejate de hinchar. Y ella me dijo: Voy a tener problemas, no insistas.

Ese domingo en que la mató, el 4 de mayo, me desperté con una sensación rara, no sé, sentía acá en el pecho una cosa; preparé salsa para los fideos, todo parecía igual que siempre.

Mi ex cuñado, Juan, la primera pareja de Belén y papá de Valentino, me llamó por teléfono. Era el día en que él iba a buscarlo. Me pidió que fuera rápido para la casa de Belén.

Dejé todo como estaba y fuimos con Diego. Él decía que me calmara y que si habían discutido no me metiera en sus problemas de pareja.

Cuando llegamos a la esquina de su casa vimos los patrulleros y la ambulancia.

No lo veía a Juan y la policía no me dejaba pasar, yo les decía que era la hermana y gritaba, ¿Qué pasó?

-Hubo una pelea –me dijo una policía-, un disparo.
-¿Le tiró él? –les pregunté.
Ella me dijo que sí con la cabeza.
Vi a Juan, que salía de la casa de los vecinos con Valentino en brazos.
Cuando me vio me abrazó. Valentino lloraba, dijo que él había escuchado un ruido como de cuete y que vio a su mamá en la cama con sangre.
Enseguida la policía se llevó esposado a la pareja de mi hermana.

Atrás salieron el médico, el enfermero, en la camilla iba Belén. Me acerqué, ella tenía la mirada perdida.

Llamé a mi hermana Sabrina porque mi papá pasaba el día con ella en su casa de Longchamps. Sabrina empezó a gritar... yo tenía miedo por mi viejo, que le agarrara algo.
A Máximo se lo llevamos a mi mamá, estaba manchado de sangre, mi mamá lloraba, se quedaron juntos. Yo fui al hospital Lucio Menéndez, al rato llegaron mis hermanos y mi papá.

A mí me llamó la fiscal para que fuera hasta la casa para tomarme declaración.

Cuando volví al hospital, el médico me dijo que entrara a verla, así podía despedirme de mi hermana …

Un rato después Belén falleció. Recién al día siguiente nos entregaron el cuerpo.

Todos los días me acuesto pensando que si ella hubiera contado algo… y que cómo no nos dimos cuenta de lo que pasaba.

Hace poco mi sobrino Máximo me dijo que le gustaría ver a su mamá solo una vez, un ratito, para decirle: ¡Qué estúpida fuiste, por qué te quedaste ahí!




Testimonio de Juan Rodríguez Osado, ex pareja, padre del hijo mayor de Belèn Canestrari.

Era domingo, el día estaba gris, hacía frío. Ese día, fui a la casa de Belén a buscar a Valentino. 

Cuando estaba llegando, en la avenida, al doblar a la derecha, vi dos patrulleros, una ambulancia, gente en la calle mirando.

Bajé del auto, no podía pensar en nada, corrí, grité:

-¿Dónde está mi hijo?

Uno de los policías me preguntó quién era yo. Volví a gritar preguntando dónde estaba mi hijo.

Un vecino de la casa de al lado de la de Belén estaba en la puerta y me hizo señas. Vení, me dijo, los chicos están con nosotros. Me abrí paso entre los policías sin entender qué era lo que estaba pasando. Estaba mareado. ¿Qué había pasado minutos antes de que yo llegara a buscar a Valentino?

Cuando entré a la casa del vecino y vi a mi hijo lo abracé lo más fuerte que pude. Valentino me dijo:

-Él se peleó con mamá, yo escuché un ruido como un cuete y la vi a mamá en la cama acostada con mi hermanito. Papá, mamá tenía sangre en la cabeza. Papá, ¿adónde la llevaron los doctores, la van a curar?

Llevé a Valentino a la casa de mi mamá. Él estaba muy serio cuando entramos, muy callado. Se puso a mirar la televisión y yo fui al cuarto con ella, le conté todo lo que había pasado y le pedí que le contara, que ella le explicara lo que había pasado, que le dijera a Valentino que su mamá había muerto. Yo no podía, no sabía cómo hacerlo.

Ese mismo día Valentino dibujó una carita sonriendo y escribió mamá, otra carita sonriendo con su nombre y un corazón cruzado por una flecha.

Aun hoy no hablamos del tema, porque es difícil, porque duele, porque quedaron tantas preguntas sin responder.




Testimonio de Maribel Rodríguez Osado, suegra de Belén

Era fin de semana, el día estaba gris, hacía frío, muchas veces pasa por mi cabeza cómo serían sus vidas si el 4 de mayo no hubiese existido. 

No sabemos por qué suceden las cosas.

Hoy estoy tomando unos mates y me viene a la memoria todas las palabras de mi hijo Juan cuando me contó lo que había pasado.

Ese día Juan me llamó y me dijo que venía a verme con Valentino. Me alegró que vinieran, como siempre y fui a comprar facturas, Nesquik.

Cuando les abrí la puerta me di cuenta de que esa no era una visita igual a otras. Juan estaba serio, quiso hacer una mueca de sonrisa pero no le salió. Mi nieto entró callado.
Juan me dijo que fuéramos a hablar al dormitorio, Valentino se quedó mirando dibujitos.
Los dos nos sentamos en la cama y me contó lo que había pasado y me pidió que le contara a Valentino lo que había pasado con su mamá, que él no podía, no sabía qué decirle.

Valentino sólo tenía seis años, cómo explicárselo. Qué misterioso el destino que hizo que ese día yo tuviera que decirle a mi nieto que su mamá no iba a volver, que desde ese día lo miraría y cuidaría desde una estrella.

A Valentino se le llenaron los ojos de lágrimas.

Aun hoy no se habla del tema porque es difícil, porque duele, porque quedaron tantas preguntas sin responder, tantas respuestas sin ser escuchadas.

¿Cómo entender lo qué pasó? 

Todavía siento el abrazo fuerte de mi nieto, su rabia, su dolor.

Mientras lloraba, me pidió un pedazo de papel. Dibujó una carita sonriendo y escribió “mamá”, otra carita sonriendo con su nombre y un corazón cruzando por una flecha.

Esas letras, ese dibujo quedaron ahí en un papel recordando la felicidad. En ese espacio donde nada se entiende, donde no hay respuestas, un lugar vacío que atravesó nuestras vidas.


Carlos Peralta fue trasladado a Sierra Chica, después de un año de declaraciones de testimonios en los tribunales de Lomas de Zamora, se realizó el juicio, condenando a Peralta Carlos Atilio apodado “caño”, a cadena perpetua.

Tribunal Oral Criminal-Juzgado N° 8, Lomas de Zamora.
VICTIMA: CANESTRARI MARIA BELEN-/ HOMICIDA: PERALTA CARLOS DANIEL ATILIO
Causa: 26380-14

Carátula del Expediente: HOMICIDIO AGRAVADO POR VINCULO Y TENENCIA DE ARMAS
En la actualidad, la doctora Norma Bóveda representa a Marcela Canestrari y lleva adelante la causa en el Juzgado N° 3 de Banfield, a cargo de la jueza Bibiana Romero, para que le otorguen la tenencia del menor Peralta Máximo Emanuel, nacido el 2-3-2013 a la familia de Belén Canestrari, ya que el niño se encuentra al cuidado de uno de los hijos mayores de un matrimonio anterior a pedido del homicida.


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