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Un chico por día sin mamá por la violencia de género, por Mariana Iglesias

Nueva estadística de la Casa del Encuentro.
Entre enero y octubre de este año fueron asesinadas 230 mujeres: una cada 30 horas. La mayoría, en sus propias casas.

Entre enero y octubre de este año fueron asesinadas 230 mujeres. Por sus asesinatos, 294 hijas e hijos se quedaron sin madre. El promedio de femicidios no baja: cada 30 horas una mujer es asesinada en nuestro país. Se habla del tema, se publican los femicidios, hubo dos marchas multitudinarias gritando NiUnaMenos, un paro de mujeres que culminó con otra marcha en el histórico miércoles negro. Y aún así, los varones siguen baleando, acuchillando y tirando por la ventana a las mujeres. ¿Por qué no bajan los femicidios?

Había expectativas ante la presentación del nuevo Informe de Investigación de Femicidios en Argentina de la Asociación Civil La Casa del Encuentro. Pero no. Las cifras siguen mostrando lo que nadie puede cambiar: desde el 2008 a hoy hubo 2.324 femicidios, 233 femicidios vinculados de hombres y niños (son los asesinatos que comete el violento para destrozar a una mujer), y 2.812 hijas e hijos se quedaron sin madre.

“Tenemos 230 mujeres que ya no están”, dijo Ada Rico, al frente de la Casa del Encuentro, en la presentación en el Centro de Información de las Naciones Unidas. Y detalló: el 65% fue asesinada por sus parejas o ex en sus propias casas “donde una llega y se relaja, porque es el hogar”, que uno de cada cuatro femicidios fue cometido por un arma de fuego (“los de las fuerzas de seguridad tienen sus armas reglamentarias, y en el campo es común tener escopetas”), que el 12% ya había hecho denuncias por violencia y el 5% tenía la exclusión (“¿Por qué no las protegieron si ellas hicieron todo lo que tenían que hacer?”), que el 10% primero fue abusada sexualmente, que no hay detenidos por las cuatro mujeres asesinadas en situación de prostitución ni por los siete travesticidios, y que los 41 femicidios en los que el varón se suicidó no figuran en las estadísticas oficiales porque no hay una causa penal.

“No se está revirtiendo la situación. Estamos en un tiempo bisagra, clave, en el que las mujeres se animan a cortar la relación pero todavía no hay una respuesta del Estado en protegerlas. El desafío de la Justicia es dar respuestas -dice a Clarín Genoveva Cardinali, fiscal de Género en el Ministerio Público Fiscal de la ciudad-. En los casos en que las mujeres asesinadas ya habían hecho denuncias es terrible la responsabilidad del Estado en no haber hecho nada. Y si había violencia y no hubo denuncia hay que revertir eso culturalmente”.

Para Monique Altschul, directora de la Fundación Mujeres en Igualdad, “las mujeres hacen más denuncias, se rebelan, pero ellos están igual, no se bancan la autonomía de la mujer. Son siglos en los que ellos tomaron todas las decisiones”.

“La educación es clave. Tiene que haber un cambio drástico en la educación, para terminar con lo que genera discriminación, violencia. La visibilización del tema y el empoderamiento de la mujer ayuda, pero la próxima generación debe ser diferente, formada en derechos humanos, en la diversidad, en el respeto a los otros”, opina Flora Acselrad, al frente de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema desde su creación hasta el año pasado. “Los violentos no son enfermos mentales, es una cuestión cultural. Las medidas cautelares de restricción de acercamiento no tienen incidencia en su patrón cultural, la medida se acaba y el violento sigue siendo el mismo. Hay que empezar a trabajar con estos hombres”.

De los hombres había hablado por la mañana en la presentación Alejandro Amor, defensor del Publo de la Ciudad: “Somos los hombres los que nos aprovechamos de la superioridad física y económica, somos los hombres los que generamos los femicidios. Cuanto más tiempo lleve asumir esto, más femicidios habrá”.

Andrea Balzano, coordinadora de Género del Sistema ONU en Argentina, había dicho que los femicidios son una “pandemia”, que la violencia contra las mujeres es la violación a los derechos humanos más frecuente en el mundo, y que entre los 15 y 44 años es la principal causa de muerte de las mujeres, más que los accidentes y el cáncer.


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