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Emilia, por Alejandra Correa



Tenía 17 años. Junto con mis hermanas se nos dio por hacer unas pulseras de madera pintada. Era verano y con un amigo decidimos ir a Córdoba de mochileros. Yo, como artesana, iba a vender esas pulseras que había hecho.

Ahora, a la distancia, pienso que mis padres eran muy libres, tal vez demasiado para los hábitos de esa época, fines de los años setenta, no sé… Pero de ningún modo, la libertad que me dieron justifica ningún maltrato de terceros. Aunque esto lo pienso hoy, entonces sí les tuve rabia. Fuimos a Córdoba, paramos en un camping de Villa Carlos Paz. A los pocos días, mi amigo hacía su vida y yo la mía.

Estando en Córdoba me enteré que estaba el Festival de Cosquín y como me gustaba mucho la música en vivo decidí ir. Asistí al espectáculo principal y después recorrí algunas peñas de los alrededores. Estaba contenta, esa noche me quedé a dormir en la casa de una amiga.

Al día siguiente, para volver al camping donde estaba parando, se me ocurrió hacer dedo. Una inconciencia, ingenuidad, falta de información, no sé… Paró una camioneta en la que iban tres hombres. Me subí. Dos de ellos se bajaron a los pocos kilómetros y me quedé con el que manejaba, un tipo de unos 25 años.

De algunas cosas me cuesta acordarme, los detalles, no sé, pasaron muchos años. Pero lo que recuerdo es que íbamos por una ruta y él se desvió en un camino de tierra en medio de la nada y me violó. Yo había tenido relaciones con un novio que tuve entre los 15 y los 17 y del que tengo lindos, dulces recuerdos.

Lo que me acuerdo es que me negué, que le dije que no quería. Pero estaba muy asustada, paralizada por el miedo y no sabía qué hacer porque estaba en el medio de la nada con este tipo al que no conocía, dentro de su vehículo. No me puedo acordar mucho lo que decía él o lo que decía yo. Solo me queda la sensación de miedo, de terror. Un miedo y un desconcierto, por no entender.  El tipo me penetró analmente. Yo nunca lo había hecho de esa manera, fue algo sumamente violento.

Mientras todo sucedía yo estaba en otro lugar, como si me sintiera vacía, desconectada de mí. Cuando todo terminó el tipo siguió manejando y me dejó en la entrada a la villa, más o menos cerca, de día. No me acuerdo ni como llegué al camping. Allí, como pude, deshecha y desarmada emocionalmente, me acerqué al dueño o administrador del lugar, un hombre que tenía esposa y dos hijitos. Como le dije que me sentía mal, me hizo pasar a su casa rodante y yo creí que me escuchaba mientras me acariciaba la cabeza. Pero, es evidente, no le importó lo que yo le contaba porque, de repente, sentí que me toqueteaba y que esa escena tierna, con alguien que podía ser mi padre, se convertía en una manipulación sexual, algo que yo no había buscado ni elegido. Fue como una doble violación. Mi amigo ya no estaba en el camping y me sentí muy desdichada. De todos modos, no volví enseguida a mi casa, me quedé ahí hasta que llegó el día del regreso que marcaba el pasaje de ómnibus, sentía que me la tenía que bancar.

Cuando volví a Buenos Aires se lo conté a mi mamá. Fue muy doloroso, tremendo. Yo era muy joven, había muchas cosas que no se sabían. Ahora lo que veo es una enorme ingenuidad. Lo peor de todo fue sentir que lo que me había pasado había sido culpa mía, sentir una vergüenza enorme, pensar que me había merecido todo eso … o algo así.

Si miro para atrás, lo que veo es que las secuelas fueron muchas y se fueron dando con el tiempo. Durante años no sentía nada, no tenía emociones, me costó mucho enamorarme, confiar en un hombre, tener pareja. Hasta el día de hoy, algunas veces me sobresalto en medio de la noche, me despierto con miedo si siento la mano de mi marido que se apoya en mi espalda.


En otra época tuve ataques de pánico y tal vez haya tenido que ver con la violación. Incluso pienso que mis desarreglos alimentarios tienen su origen en aquel nefasto episodio que viví y de lo que todavía hoy me cuesta mucho hablar. 

Bueno, creo que ahora no me cuesta tanto, pero sí sé que hay muchas secuelas que aún desconozco, que la terapia no ha podido resolver. 

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